Nueva sección dedicada a libros, tebeos y teleseries que quisieron contarnos (y que algunas veces hasta lo consiguieron) cómo era ser un adolescente. La mayoría no serán obras maestras, ni falta que les hace falta. Son historias divertidas, nos hicieron sentir menos solos y nos dieron tema de conversación en clase. ¿Se podría pedir más?
Beverly Hills 90210, Sensación de Vivir en estas tierras, fue una de las series adolescentes de más éxito de los 90. Creo que en España comenzó a emitirse en 1991, no tengo muy claro si los sábados o los domingos, justo antes (o tal vez justo después) del Xuxapark.
La historia presentaba a unos adolescentes (bueno, unos treintañeros haciendo de adolescentes) cuyas vidas se entrecruzaban en el exquisito, pijo y selecto Beverly Hills. Teníamos a los recién llegados, Brandon y Brenda, que eran algo así como los protagonistas. Estaban los niños de papá, Steve, Kelly y Donna (esta doblemente hija de papá, pues su padre era el productor, y la había enchufado vilmente en la serie). Había una empollona, Andrea. Y no podían faltar el novato, David, y el duro Dylan.
Lo cierto es que no guardo muy buenos recuerdos de la serie, aunque ahora me he dado cuenta de la razón. Lo que yo recuerdo son los episodios más recientes, los de mediados de los 90, cuando los personajes acabaron el instituto y los guionistas tuvieron que hacer encajes de bolillo para mantener al grupo unido, llegando a unos niveles de absurdo tremendo.
Sin embargo, viendo otra vez la serie (con las horribles voces que tienen algunos de los actores en la versión original), he descubierto que la primera temporada era tremendamente divertida. Es una serie de “mira el lujo que nunca tendrás”, no cabe duda (¡pero si hasta tenían aparcacoches en la puerta del instituto!), pero también recoge el espíritu de pandilla, de formar una familia a base de amigos que te apoyan y te entienden. Se centra en los problemas típicos del instituto, en los rumores, en la inexperiencia, en los primeros amores y esa imperante necesidad de perder la virginidad. Una serie que se deja ver, y que alimentó nuestros sueños en unos años ya de por sí complejos.
Sólo me queda preguntarles, ¿ustedes de quién estaban enamorados? Yo, de Andrea.